Recolectar
GUÍSCANOS, Níscalos, Mízcalos o Robellón.
Los níscalos o guíscanos crecen entre pinares, bajo la capa de “agujas”
(acículas) donde muestran un abultamiento;
en zonas de umbría al abrigo del sol, y en especial
en rincones húmedos. Las heladas son su gran enemigo y peores los que utilizan
rastrillos para retirar las acículas del pino, pues a la vez destruyen los
guiscanos y sus micelios. Un atentado ambiental que destruye el ecosistema.
El
níscalo forma corros de brujas,
es decir, que de las mismas raíces o micelio salen varios frutos o setas.
Utiliza
un cuchillo, navaja (con o sin brocha para limpiarlos) o gañivete para
cortarlos, no los arranques. El corte has de hacerlo a la altura del pie, muy a
ras del suelo; así no dañas el micelio (raíces) y permites que siga generando
nuevos guiscanos.
Al llevarlos en la cesta, las esporas que suelten los níscalo caerán al suelo, e iremos “sembrando” nuevos níscalos para el futuro. Trátalos con cuidado y no les des golpes, pues perderán rápidamente su vivo color naranja, para pasar a un verde oscuro.
Hoy en día, es necesario (dependiendo de la zona de recogida) pagar un permiso de recolección (de 5 a 240 euros).
Tras
comerlos, es normal que tu orina tenga un color más intenso. No te preocupes,
sobrevivirás,.
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